Archivos Mensuales: octubre 2012

Juegos, Doritos y falso libelo: el Eurogamer-Gate

Seguro que conocéis los típicos certámenes fotográficos que premian imágenes de gran calado,  las cuales sumarizan una época, personaje o evento. El buitre que acosa al niño moribundo para ilustrar El Hambre. La Guerra, plasmada en esa niña desnuda que huye tras el ataque a su aldea. Los bomberos cubiertos de ceniza tras el Horror Terrorista del 11-S.

Bien. Pues desde 2012 esta va a ser la imagen canónica del Periodismo de Videojuegos:

“¡Quién necesita la infinita compasión de Ganesh si tienes a Geoff mirándote con ojos muertos!”

Ahí tenéis a  Geoff Keighley, capitoste de GameTrailers TV y productor de los infames famosos Video Game Awards de Spike TV. Uno de los nombres más importantes del gremio en el sector anglosajón, y que aquí vemos con su camisa gris como su alma y rodeado de Mountain Dew y una bolsa gigante de Doritos. Juego Nacho Cheese.

Esta foto ha saltado a la palestra gracias a Rab Florence y su estupendo artículo para Eurogamer Rab es un cómico británico y no un periodista profesional – como él mismo insiste en aclarar a menudo-, pero que ha firmado textos y vídeos muy por encima de lo visto en otras publicaciones. En su artículo, Florence usa al desgraciado de Geoff como punto de partida para su denuncia, contra los mal llamados profesionales que se venden a cambio de regalos, viajes y diversas prebendas de las compañías. No es una pataleta sin más: Rab habla con pelos y señales de los Games Media Awards, un evento en el que los periodistas y los PR se soban el lomo mutuamente, en una connivencia asquerosita. Como nuestros Goya o los Fotogramas, pero sin directores noveles metiéndose clenchas en el baño.

Dramatización.

 Florence hila su discurso para señalar cómo los ‘profesionales’ que atendieron al evento se dieron de hostias por participar en un concurso: hablar de su juego más esperado con un hashtag en sus cuentas de Twitter, para así optar a llevarse una PS3. Muchos pensaréis “¿quién no tiene a estas alturas una PS3, y más en el sector?” ¡Efectivamente! Eso evidencia todavía más la falta de escrúpulos de según qué gente a cambio de algo, de lo que sea. El suceso generó un airado debate entre detractores de estos regalos y (agárrate los machos) gente que no veía nada malo en este tipo de comportamiento. Así lo explica Rab, en un párrafo que ha desaparecido del texto original:

“Otro periodista (uno de los que se llevaron una PS3 en la competición) quiso contestar en Twitter a John Walker, un periodista de Rock Paper Shotgun disgustado con todo esto: ‘no era un anuncio publicitario, era un hashtag. Bájate del pedestal’. Esto lo escribió Dave Cook, al que conozco y que creo que es un buen tío. Pero no me trago que Dave no sepa que, en pleno auge de las redes sociales, un hashtag es tan poderoso como un anuncio. O estaba a la defensiva, o no tiene ni idea de lo que supone ser periodista.”

(Cabe señalar que Cook ha donado su PS3 y ha pedido disculpas, reconociendo que tal vez el uso del hashtag no fue correcto. Con todo, su ingenuidad no casa con el mínimo de seriedad que se supone a un periodista. ¿Es admisible entrar en el juego de las compañías, aunque sea por motivos loables como una donación -supuestamente- voluntaria?)

Lo de Cook es un ejemplo menor, y antes de él se centra en el caso más lamentable derivado de los GMA 2012: Lauren Wainwright. A Lauren tampoco os molestéis en buscarla en el texto de Eurogamer, ya que se ha borrado toda mención a la muchacha. Traduzco las líneas referidas a ella:

Lauren Wainwright, periodista de videojuegos, escribió esto en Twitter: ‘Uhmm… En los GMA Trion estuvo regalando PS3s a los periodistas. No veo qué tiene eso de malo…’  Unos cuantos tweets antes de ese Lauren escribió esto: ‘Cabecera de Lara, dos imágenes de Tomb Raider en la galería, y un fondo de TR. Muy sutil. #obsesionada @tombraider pic.Twitter.com/VOWDSavZ”.

E inmediatamente me vuelvo suspicaz. Suspicaz con ese amor por Tomb Raider que siente esta periodista. Y me pregunto si está “en nómina” de los PR de Tomb Raider. Estoy seguro de que no es así, pero la duda es inevitable. Total, no le parece mal que los periodistas promocionen un juego para poder llevarse una PS3, ¿verdad?”

Tampoco hay que exagerar, Lauren

Bien, ¿no?  Florence deja en evidencia a Lauren citándola textualmente y enlazando a sus palabras, para a continuación cuestionar su profesionalidad. Algo que debería haber dado lugar a una respuesta airada, un texto de réplica o una sarta de explicaciones. ¡Pero no! Wainwright ha ido sus jefes en el site MCV UK (¡también responsables de los GMA!), hablando de cosas tan feas como difamación, daño a su imagen y LIBELO. Aunque el editor jefe de MCV Michael French, niega que haya habido amenaza de demanda, Lauren publicó en su cuenta de Twitter (justo antes de hacerla privada) que los comentarios de Rab eran injustos y ‘libelosos’. El libelo es la maldición Ava Kedavra de la justicia británica; su sola mención evoca litigios muy dolosos que, sin apenas pruebas, han provocado la quiebra y cierre de incontables medios.

Es dudoso que este caso hubiese llegado lejos en los tribunales, sobre todo teniendo en cuenta que todas las evidencias están en contra de Wainwright. Pero los precedentes de proceso por libelo son catastróficos (sin salir del Reino Unido), por lo que hasta cierto punto es comprensible el miedo. Todo un susto para Eurogamer, cuyos responsables no han dudado en desautorizar a Rab Florence: ante la amenaza legal no sólo le han vendido sino que también mutilan su texto, eliminando la parte donde se cita a Wainwright. Consecuencia: Rab dimite como colaborador de Eurogamer y mantiene todo lo que afirma en su artículo. El runrún se expande y cada vez son más medios los que publican el texto original, retando a MCV a que les amenacen si tienen redaños. Pero eso no ha sido lo mejor.

¿Qué será lo siguiente, Lauren? ¿Decirnos que no has cumplido los 16?

Lauren Wainwright. Redactora de MCV, consultora de videojuegos, bloguera y freelance para varios medios, como The Sun, IGN o GameSpot. En sus textos pone por las nubes juegos como Hitman: Absolution, el nuevo Tomb Raider  , F.F. Dissidia 012 , o su flamante 9,5 para Lara Croft & The Guardian of Light. Todos estos juegos son de Square Enix. Y en todos Lauren se olvida de mencionar un detallito de nada… ella misma trabaja para Square Enix. ¡Vaya vaya! Aunque eh, puede que este pantallazo sea un delirio transitorio, una ucronía. Porque según su perfil de Journalisted nunca ha currado con Square Enix.  También ha hecho privada su cuenta de Twitter, además de quitar su nombre de varios artículos de los que es autora. ¡CHAN! 

Es bochornoso seguir esta pauta en la desdichada Lauren: va borrando todas las pruebas que la incriminan, pensando que así logrará el efecto del desneuralizador de MIB. ¡Pero no hay que cebarse! Después de todo sólo es una gran fan de Tomb Raider, que ni siquiera ha terminado sus estudios de periodismo. Puede incluso que no haya llegado a la lección sobre conflictos de intereses. Su entusiasmo grita más que su ética (si es que ésta tiene en su cabecita), pero a pesar de todo no cabe ensañarse con ella. De hecho, hay casos más flagrantes y peores; personas que, por ejemplo, al frente de un portal de reviews que al mismo tiempo trabaja para una de las productoras más importantes del planeta.

Porque en España estas cosas no pasan, ¿a que no?

Esta niña es otra víctima en todo este sarao. No tanto como Florence, evidentemente, pero sí que ha servido como chivo expiatorio, para desviar la atención y centrar en ella la marabunta. De entre todas las acusaciones con que se la bombardean, ni se la puede culpar de corrupción como tal. ¡Ni siquiera es una personas que ganó una PS3 en los GMA! Pero sí cabe plantarle en los morros su ingenuidad y su estupidez. Porque hace falta ser cretina para convertir tu Twitter en una página publicitaria gratuita; o para creer que borrar tus errores de la Red hará que desaparezcan. Y hace falta ser mema para lanzar alegremente acusaciones de libelo, forzando el despido de un colega. Lauren eligió acudir a sus contactos en el sector para que metieran el miedo en el cuerpo a Eurogamer, dejándose malaconsejar por los verdaderos culpables, unos ‘amigos’ que guardan silencio mientras ella es linchada.

Y es que los ‘malos’ han vuelto a ganar, o casi. Han callado una voz crítica y honesta que, aunque pueda seguir escribiendo, ya no lo hará desde una tribuna tan amplia como Eurogamer.  Y de paso han llevado a la hoguera a una chica que ha pecado de entusiasta y cobarde. Pero sobre todo, han conseguido desviar la atención del problema principal que señalaba Rab Florence: la corrupción de unos valores. Empezando por la corrupción moral de unos periodistas que se hacen llamar profesionales, pero pierden el culo en cuanto les ponen el filete en las narices. Corrupción ética en el sector, que en su gran mayoría no quiere dejar de chupar la teta de las compañías y las PR; y también en las propias distribuidoras, que en lugar de dar a conocer su producto y defenderlo en base a sus cualidades, optan por el palo y la zanahoria (“Si le das un 9 te pago cuatro páginas de publi/Oye no podéis darle un 7 a mi juego”)  que les aseguren una portada, una nota, una promoción y, en última instancia, un consenso que se limite a alabar ese título e ignore sus defectos.

Porque es así como funciona el 90% de la prensa especializada. Lo que cuenta Rab en su texto ocurre igual en Reino Unido, en Estados Unidos, en Alemania y también en España, claro. Es un modelo de NEGOCIO. Los directores, los editores y todos los jefazos de los grandes medios de videojuegos comadrean alegremente con los responsables de las principales compañías. ¡Ojo! No hablo de una amistad natural, sino de compadres que se mueven sólo por el beneficio que puedan extraer de dichas relaciones. Esos mismos a los que se les llena la boca hablando de independencia y honestidad en sus editoriales, son los que pactan notas y portadas, los de los viajes VIP, las fiestas privadas, los chantajes, las amenazas, el regateo de publicidad. Y si algún periodista es lo bastante inocente para creerse las proclamas populistas de su jefe, puede comprobar fácilmente que está siendo engañado. Basta con que sea sincero al hablar mal de un juego AAA o de una compañía de peso: si su director tiene delante a este redactor y a la vez al PR, ¿a quién creéis que va a apoyar? ¿Al que debe o al que tiene la pasta?

“Existe ‘la verdad’… ¡y La Verdaaaaad!”

Ellos son quienes han promovido e instaurado un estilo de trabajo que se contagia a la crítica. Estos periodistas carecen de un referente ético, un modelo de conducta que debería ser común en el sector, empezando por sus máximos responsables. Una falta de valores que se produce desde hace muchos años (a nivel internacional), pero que ahora, gracias a la globalización de las redes sociales, no puede ocultar su parte más fea. Porque mira que es feo que un compañero demande a otro (o amenace con hacerlo), sólo para proteger sus mentiras. Pero más feo aún es que sea una marioneta de sus ‘amigos’, personas de alto rango que le han hecho la 3-14 para escurrir el bulto.

Y contra todo esto, ¿qué hacer? ¿Nos ponemos en plan Quijote en aras de la profesionalidad (como tantos pardis han hecho a raíz del artículo original de Florence)? Eso sería pueril, ya que a poco que se tenga cierta experiencia se ve una gama de grises con la que no casan las declaraciones melodramáticas. Nadie es bueno o malo del todo:  no se puede categorizar a todos los  PRs como súcubos que nos quieren seducir con regalos y favores.  Además, para la prensa especializada son un elemento necesario que proporciona los medios para poder analizar un producto. Nosotros, con nuestras conclusiones e informaciones, les damos a cambio una difusión que debería ser una compensación suficiente y justa.

Estamos muy cerca del momento más bajo para el sector, ese en el que algún jefe de un medio importante diga: ‘sí, pactamos notas y contenidos a cambio de dinero, ¿Y?’ Pero esa arrogancia -que al principio quedará impune- será también su condena. Lo expuesto por Rab era sólo un caso aleatorio, basado en una sospecha que se ha visto confirmada. Su ejemplo está sirviendo de inspiración , y cada vez se destapan más prácticas lamentables en el negocio de los videojuegos. Puede que esto no acabe con la prensa publicitaria ni con los abusos de las compañías; pero va a fortalecer a aquellos que aman tanto los videojuegos como escribir sobre ellos. Unos pocos, brillantes y peleones, que han de ser nuestro referente a partir de ahora.