Archivos Mensuales: abril 2013

Se buscan periodistas de videojuegos

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En unas semanas tendrá lugar el E3 2013, donde conoceremos de forma definitiva la nueva generación de consolas. Unas plataformas que llegarán (al primer mundo, se entiende) a finales de año, y con ellas una hornada de títulos inéditos. Digo todo esto porque se nos avecina una avalancha de previews laudatorias, editoriales elogiosos, patrocinios velados y mil y una servidumbres de los medios a las compañías.

Jason Lauritzen trabaja para el Hospital Metodista de Houston, algo que poco o nada tiene que ver con los videojuegos. Pero Jason es un gran aficionado, y ha escrito para medios como 1UP o en su propio site. Una experiencia que le enseñó mucho, y que unida a la perspectiva de alguien (ahora) ajeno al sector, le da una visión preclara y sincera.

Jason escribía este editorial en plena resaca del Doritogate. Al conocerlo me puse inmediatamente en contacto con él, y no puso ningún inconveniente a que lo tradujera y publicase en esta página. En aquel momento arreciaban las opiniones sobre la polémica Doritos, y la traducción hubiese pasado bastante desapercibida. En cambio, ahora el fanatismo está nublando el juicio de muchos usuarios, algo que los faltos de ética van a explotar en su beneficio. Es el momento idóneo para reabrir el debate.

Muchos no estaréis de acuerdo con todo lo que afirma Jason (yo entre ellos), pero creo que es muy difícil quitarle la razón. Porque todo lo que vais a leer es tan honesto como necesario.

Lo que hacéis no es periodismo de videojuegos

(por Jason Lauritzen)

Entre 2008 y 2011 trabajé en el gremio de la prensa de videojuegos. Además de ser bloguero voluntario en 1UP, he trabajado de freelance en varios sites. Tuve incluso mi propio dominio, CriticalPixels (ahora inactivo), dedicado a la crítica de juegos. Un corto periodo de tiempo, pero que suficiente para comprobar que la comunidad de prensa de videojuegos es una de las más insulares, nepotista y de ética más obtusa.

ghrtyr45En los últimos meses ha surgido un debate – que siempre estuve esperando – entre PRs, periodistas de juegos y los usuarios. Me refiero al revuelo causado por el ex redactor de Eurogamer, Robert Florence, gracias a su textoLost Humanity 18: A Table of Doritos. En él Robert analiza la situación de la prensa de videojuegos, en un artículo presidido por una imagen de Geoff Keighley rodeado de Doritos, Mountain Dew y un troquel de Halo 4. Si queréis saber todo lo que ocurrió tras ese editorial de Florence, podéis leerThe Wainwright Profile o visitar este magnífico hilo  del foro NeoGAF.

¿Periodista? ¿Escritor? ¿Bloguero? ¿Crítico? ¿Entusiasta de los videojuegos?

El término ‘periodista’ es el epicentro de la mayoría de los problemas de la prensa especializada de videojuegos. Tenemos personas como Geoff Keighley que no titubean al definirse a sí mismos como ‘periodistas’, si bien su comportamiento es el de un promotor o vendedor. Como es lógico, esto genera fricciones con sus lectores y espectadores.

Mi formación se basa en el periodismo tradicional. Tengo una licenciatura en Periodismo, un más de graduación en el Instituto Georgetown de Periodismo Político y he trabajo en varios periódicos. En cambio, la mayoría de lo que se publica en páginas y revistas de juegos nunca se podría definir como periodismo.

¿Por qué? Para empezar, la mayoría de los ‘periodistas’ de videojuegos no tienen una licenciatura en Periodismo, ni experiencia previa en el sector. La industria se ha visto inundada con aspirantes a analistas de videojuegos, y de entre ellos los que prosperan son aquellos con una ética más maleable.

No digo que necesites haber hecho la carrera para trabajar en este sector; pero el mínimo exigible debería ser tener experiencia periodística. Un periodista con potencial está familiarizado con guías de estilo como la de Associated Press. También sabe atribuir sus fuentes de forma correcta, y conoce la diferencia entre datos sin confirmar y una fuente anónima.

Pero como ya he dicho la industria no funciona así, sino que busca mano de obra barata. Las revistas y las webs quieren altos márgenes de beneficios, así que prefieren tirar de colaboradores desechables, en lugar de tener una redacción fija con periodistas de verdad.

Yo tengo ‘mi propia ética’: la disonancia cognitiva

Como he explicado, uno de los principales problemas es que la mayoría de los periodistas de videojuegos no son auténticos periodistas. Pero existe un problema mayor: la ética.

Casi todos los temarios universitarios de periodismo incluyen formación sobre ética periodística y códigos éticos. Este Código Ético de la Sociedad de Periodistas Profesionales contiene una sección titulada ‘Actúa con independencia’, que dice así:

  • Evita cualquier conflicto de intereses, ya sea real o percibido.
  • Mantente al margen de vínculos o actividades que puedan comprometer tu integridad, o dañar tu credibilidad.
  • Rechaza regalos, favores, dietas, viajes y cualquier tratamiento especial que comprometa la integridad periodística.
  • Niega tratamiento de favor a los anunciantes o patrocinadores. No cedas a la presión de influir en la cobertura informativa.

En los medios especializados en juegos, esta sencilla lista es violada sistemáticamente por redactores, editores y cualquier eslabón de la cadena alimenticia del sector. Estos son solo unos ejemplos de falta de ética que vi mientras trabajé en esta industria:

  • Periodistas aceptando vuelos, taxis, habitaciones de hotel, comidas y bebidas, todo gratuito.
  • Editores ordenando a sus redactores que pusieran una nota determinada a un juego. De ese modo su medio no entraría en la ‘lista negra’ de la compañía responsable de ese título.
  • Periodistas que venden copias de review.
  • Periodistas que acuden a presentaciones buscando contactos para poder trabajar en grandes compañías. Cuando su cometido debería ser analizar el evento, recabar información sobre un juego, etc.

la-fotoMucha gente del sector responderá que es imposible trabajar con las compañías sin hacer estas cosas; que aceptar copias de review o vuelos gratis no es para tanto. Pero eso es un mal pretexto: siempre se puede rechazar esa cena gratis. Siempre se puede rechazar esa copia del juego, y todos los regalitos que incluye.

¿De verdad necesitas viajar a un destino exótico (con todos los gastos pagados) para probar un juego y compartir tu opinión? No. Los equipos de marketing y relaciones públicas van a tratar de influirte por todos los medios posibles, porque ése es su trabajo. Pero como periodista, tu trabajo es decir “No”.

Y si alguien afirma que las cosas están bien tal y como están, esa persona sufre de disonancia cognitiva. Si dices algo como “Vale, tengo un juego gratis, pero eso no me va influir”, estás engañándote. Puede que te suene lógico, pero lo que dices es una mera excusa.

El autoengaño forma parte de nuestra naturaleza. Lo explica muy bien el artículo Disonancia cognitiva: cómo y por qué nos mentimos a nosotros mismos’, y que hace referencia a la ‘Historia de la Psicología’ de Morton Hunt: “La gente ajusta sus valores para que se amolden a su comportamiento, por muy inmoral que éste sea. Por ejemplo, si alguien roba a su jefe dirá que ‘todo el mundo lo hace’, o bien ‘me pagan de menos y así tengo un pequeño extra’”.

Como veis tenemos falta de ética y ‘blogueros’ que se hacen pasar por periodistas, pero existe un tercer problema: aquellos que ven su trabajo como una herramienta para fichar por una gran compañía.

Hoy día es habitual ver a un ‘periodista’ que, tras uno o dos años en un medio especializado, ficha por una compañía de videojuegos en un puesto de marketing o PR, por ejemplo de community manager. Esa persona ofrece una imagen pésima a los lectores, ya que queda en tela de juicio todo lo que dicho periodista haya escrito sobre la compañía que le ha contratado.

He visto a muchos ‘periodistas’ que van a eventos para conseguir contactos y teléfonos. Y además lo reconocen: bromean diciendo que escribirán “cualquier chorrada” sobre el evento (que además entregarán con retraso), porque lo que quieren es repartir su tarjeta, hacer amigos y conseguir contactos para LinkedIn.

(Casi) nadie está limpio, pero podemos ser más transparentes

Cuando trabajaba en sitios como 1UP o mi propio dominio, siempre seguí mi propio código ético. Nunca acepté ni un solo regalo ni favores, ya que yo era mi propio jefe.

Pero he de confesar que cuando fui colaborador, seguí las directrices de mis jefes. En otras palabras: me sumí en la disonancia cognitiva. Y sí, acepté viajes pagados por compañías, y también copias de review. Me decían “Esto es lo habitual. Todo el mundo trabaja así, y no tenemos dinero para hacerlo de otra forma. Si quieres trabajar con nosotros, esto es lo que hay”.

gertehehg¿Se puso en compromiso mi trabajo? Sin duda. Y cualquiera que diga lo contrario, miente. Podría asegurar que no me afectó en absoluto, pero da igual cómo lo justifiques: siempre existirá la percepción de que has aceptado algo a cambio de ofrecer cobertura.

Desde hace años, todo aquel que trabaje en este sector ha aceptado algún tipo de regalo. Ya sea un vuelo gratis, copias de review o contactos de negocios.

Como decía en la introducción, hacía tiempo que quería hablar de esto. Y me alegro de poder hacerlo.

Ahora mismo hay muchas personas que quieren reconducir este debate, con argumentos como “Son videojuegos, no es para tanto”; o tachando estas ideas de “teorías conspiranoicas” que no pueden engañar a los usuarios.

Pero la barca ya está zozobrando. De hecho, mucha gente del sector teme que el negocio se vea afectado. Y debería. Aplaudo a gente como Robert Florence, que hizo auténtico periodismo y puso nerviosa a mucha gente acomodada, esa que nunca antes se había sentido cuestionada.

Si alguien dice que la industria o parte de ella está fuera de toda crítica, esa persona está mirando sólo por su culo o el de sus amigos. Si una industria posee integridad, sin duda puede soportar la introspección. E incluso agradecerla.

La confianza es un concepto muy frágil, que siempre se ha dado por supuesta entre los usuarios y los medios. Pero no ha sido nada más que eso, una suposición. La verdad confianza hay que ganársela a través de tus lectores, probarla con tus actos y defenderla como tu cualidad más valiosa.