Archivos Mensuales: enero 2014

Tiendas de videojuegos

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Acabamos de salir de un periodo de compras frenéticas en el que los videojuegos han sido uno de los productos estrella. Le han seguido las rebajas, un último coletazo que también beneficia a la industria y (sobre el papel) a los usuarios, que consiguen sus juegos a precios más asequibles. Pero vivimos en España, donde los puntos de ventas de juegos oscilan entre lo cutre y lo mediocre. Stocks paupérrimos, títulos que nunca llegan, ediciones ramplonas o juegos de 2005 a precio de novedad marcan el triste panorama en las tiendas y grandes superficies.

Y luego están las cadenas especializadas, que en nuestro país casi se reducen a una. Esa ‘Tienda’ por todos conocida, que ha pasado por tantos vaivenes financieros, y que después de ser tan significativa para la industria jueguil hoy día es… Otra cosa. Una empresa relacionada a menudo con mala praxis, gestión cuestionable, un trato inadecuado al cliente y otras críticas que empañan su imagen. Es indudable que La Tienda tendrá locales de comportamiento intachable y una mayoría de empleados muy profesionales, pero es innegable que todos conocemos ejemplos de lo contrario. Pero miremos más allá del caso puntual y vamos a destacar las razones de su mala fama.

Y empecemos por su situación actual. A pesar de que hace años que dejó de ser una franquicia, La Tienda trata de mantener esa imagen de monopolio de cara al público. Quiere ser el único establecimiento de referencia para la compra de videojuegos, lo que llevaba a sus responsables a alquilar locales en los centros comerciales más destacados y las grandes superficies de renombre. En los tiempos de bonanza La Tienda pedía al responsable que el suyo fuese el único establecimiento de videojuegos en todo el centro; a su vez, el centro puede que tuviera otro local ‘apalabrado’ con otra tienda de videojuegos. Solución: La Tienda aceptaba alquilar los dos locales. ¡Dos establecimientos idénticos en el mismo centro comercial! Un despropósito que a día de hoy se mantiene en lugares como La Vaguada de Madrid, si bien la crisis ha terminado con esa práctica casi por completo.

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Lo de las carátulas alternativas se sale ya de madre

La debacle económica ha afectado no solo a la cantidad de locales, sino a su calidad. Hace unos años al entrar en uno de sus establecimientos encontrábamos todo lo que podíamos desear sobre juegos, cantidades ingentes de cualquier título y todo tipo de ediciones especiales. Hoy el panorama es muy distinto, y se debe al que es nuestro segundo deporte nacional: el endeudamiento, que ha golpeado a base de bien a La Tienda. Tal vez estéis familiarizados con Crédito y Caución: se trata de una compañía de casi un siglo de antigüedad, que contrata seguros de indemnización de daños patrimoniales. Esto es: en caso de incumplimiento por el tomador del seguro de sus obligaciones, la aseguradora se encarga de que la otra empresa reciba el pago de los créditos a su favor. Como es lógico, todos los pagos que realice la aseguradora deberán serle reembolsados por el tomador del seguro. Lo que nos lleva a los problemas financieros de La Tienda, que en la época boyante solía pedir cantidades ingentes de juegos a las compañías. Pero vaya por Dios, llegó un punto en que no pudo hacer frente a los pagos de estos pedidos (con el consiguiente cabreo de importantes distribuidoras como La Gran N), y fue capeando el temporal a través de Crédito y Caución; como la paciencia de esta aseguradora también es finita, terminó por cerrarle el grifo a La Tienda. Desde entonces La Tienda vive al día, pidiendo tan solo las unidades precisas que sabe que va a vender: lo justo pa ir tirando. Por ejemplo ahora se limita mucho más la venta de ediciones coleccionista y otras fruslerías, que en los últimos tiempos son raras de ver en las vitrinas de sus tiendas.

Más cositas. Una práctica tradicional de La Tienda es el alquiler de juegos, que a pesar de llevar años realizándose sigue teniendo un funcionamiento poco claro. Mientras que con el alquiler de películas (DVDs y Blu Rays) existe una regulación, no ocurre así con el de los videojuegos. Para ser específicos: las distribuidoras venden las películas a las tiendas, y en el caso de las destinadas a alquiler hay un pago regulado de royalties que las hace más caras. No hay tal tipificación con los juegos, pero las distribuidoras confían en la buena fe de La Tienda y le venden una cantidad de copias de los juegos a precio normal, como destinadas a la venta. Y no es así. Supongamos que una distri le da a La Tienda 500 copias de su juego, todas ellas precintadas y listas para la venta. Pues bien, La Tienda desprecinta como mínimo la mitad de esos juegos y los pone en alquiler. De ese modo alarga la rentabilidad del juego, y al no haber royalties ni regulación del alquiler ese beneficio es íntegro para La Tienda. Incurre en una práctica alegal aprovechando el vacío normativo de la misma.

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Salvo el Prey, no hay más que mierda

Un matiz: no todos esos 250 juegos nuevos y desprecintados van destinados al alquiler, y esto es lo más gordo. Una buena parte de esas copias (que recordemos, le llegaron precintadas y listas para salir a la venta) se ponen directamente a la venta como segunda mano. De ahí que sea posible ver en los cajones de 2ª mano un GTA V o un Skyrim apenas un día después de su lanzamiento, o incluso ese mismo día. Pero ¿qué sentido tiene retirar un juego de la venta normal y ponerlo de 2ª mano, a un precio reducido que implica un menor beneficio? Fácil: La Tienda muchas veces vuelve a comprar esos mismos juegos. Al jugador que se lleva su GTA V (‘de 2ª mano’) por digamos 45 euros, le sugiere recomprárselo a un 40% del precio que le cobra. La Tienda recompra el juego por 20 euros y lo vuelve a poner a la venta por 35; después lo recompra por 10 para volver a venderlo por 15… Suma y sigue.

De modo que La Tienda consigue los beneficios de la venta directa habitual y el rendimiento extra del alquiler, así como los pingües ingresos de su venta, reventa y requeteventa en segunda mano. Un festival del morro que hasta hace poco tenía una traca final: La Tienda cogía todos los juegos machacados de alquiler y segunda mano (a veces también periféricos y consolas), y se los enviaba a la compañía como defectuosos para que se los pagase o cambiase. ¡Chan! Un secreto a voces que ninguna compañía se ha atrevido a denunciar.

Desfachatez a lo grande pero también en pequeña escala, como cuando algunos locales de La Tienda venden juegos de segunda mano presentándolos como nuevos. La excusa es que ‘no tienen el precinto porque son juegos de exposición en las estanterías’, pero lo cierto es que muy a menudo ofrecen títulos usados (tanto de alquiler como de segunda mano), en ocasiones defectuosos pero siempre cobrándolos con su precio de novedad. ¡Y lo mejor! Esa estratagema también se realiza en las compras online, con La Tienda enviándonos a casa productos usados, rayados o defectuosos. Un jugador habitual puede ver la trampa y reclamar, pero esos mismos locales no dudan en usar la jugada con madres, abuelos o jugadores ocasionales, aprovechándose de su buena fe.

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Quita de enmedio Rihanna, que tapas las ofertas

Si somos honestos hay que reconocer que algo bueno ha hecho La Tienda. Al convertirse en la cadena líder del sector en nuestro país ha dado fuerza y difusión al sector del videojuego, gracias a una presencia con la que no pueden competir otro tipo de superficies. También ha dado lugar a ferias que (a pesar de su espíritu mercantilista) han llenado el vacío que existía para este tipo de eventos sobre consolas. Pero incluso esta ‘buena obra’ tiene un lado negativo: en esas ferias La Tienda se ha valido de su poder para vetar al resto de locales interesados, como puedan ser FNAC, El Corte Inglés y Media Markt. Una participación que hubiese beneficiado al éxito de esas ferias, pero no es posible: La Tienda exige ser la única voz comercial, imponiendo su criterio por medio de su (mermante) poder y con los apoyos con los que cuenta.

O mejor dicho, ‘El Apoyo’. A pesar de no ser ni distribuidora ni editora de vidoejuegos, La Tienda es miembro destacado de la organización que agrupa a este tipo de entidades. Una organización que dice defender los derechos de la industria, pero que mira hacia otro lado con esta cadena y sus prácticas alegales (y amorales).

Y en esas estamos. Las compañías rechinan los dientes al ver que La Tienda hace lo que quiere con sus productos. Los usuarios se quedan chafados al ver que la mayor cadena del sector les hace el de la estampita. Y la señora que vive en las afueras y le ha comprado a su nieto el FIFA 14 por 70 euros se vuelve ilusionada a su casa, sin saber que lleva un juego que ha pasado por docenas de manos que han rayado el disco.

La Marca España, señores.

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