La imparable lucha contra el sexismo en los medios españoles

Ben Kuchera lo ha vuelto a hacer. Su último artículo para Polygon reincide en sus vicios: hablar de sí mismo, escribir de forma mediocre y dar palos de ciegos con el tema tratado. En este caso Kucharita demuestra sus prejuicios sobre la identidad de género, pero sus patochadas han tenido un efecto positivo: revitalizar el debate sobre la transexualidad en los videojuegos, su representación en el medio y cómo afecta a los jugadores con disforia sexual.

Mientras tanto, en España tenemos esto:

YEP. Cuesta elegir una sola perla, ¿verdad? El tono pajillero del presentador, la ignominia de ella (qué digna queda, qué imagen tan buena da), la reducción de juegos y personajes a su denominador más baboso… Magnífico todo. La gente Boomerang Live demuestra que aún se puede caer más bajo y alcanzar la litosfera de la mierda.

Su defensa es previsible: que es un vídeo ‘de cachondeo’, que no hay que tomárselo en serio hombre, jiji jaja, que son solo videojuegos. Y en su fuero interno la justificación de las visitas: este es un sector con una competencia feroz, y en España lo online aún no ha cuajado tanto como en otros países. Hay que generar visitas como sea, aunque haya que hablar de Jordi Évole, Kate Upton o el Dalai Lama en un medio (en teoría) especializado en videojuegos. ¿Y qué proporciona clics con seguridad? ¡El sexo! Y así tenemos a la mayoría de portales y canales especializados, ofreciendo reportajes, galerías y vídeos sobre estos temas. ¡Cosplayers pechugonas! ¡Braguitas de tus personajes favoritos! ¡Culazos! ¡Tetazas! Todo vale para rapiñar PVs, y no dudéis que los responsables de estos sitios ya ponderan cruzar las últimas líneas rojas. Deben salivar pensando en las visitas que les daría hablar de Las menores más sexys de los videojuegos, Los pezones más famosos de las consolas o un Top fluidos.

La proliferación de un tipo de contenidos en los medios contribuye a su normalización, dando lugar a aberraciones como ensalzar la prostitución en un blog de videojuegos. Ahora pensad por un momento si esa capacidad de estandarización se usase para temas de auténtico calado, y que promovieran otro tipo de valores. O simplemente, propuestas que promuevan la normalización de colectivos denigrados y la relegación de prejuicios.

Pensadlo y alejaos de cualquier pared o empezaréis a daros cabezazos.